Congreso: azadón de palo en casa del herrero

Nota publicada el dia: 2018-09-26 | Por Arturo Soto Munguía

En lugar de avanzar por la ruta de las soluciones, el conflicto en el Congreso del Estado entró en el impredecible laberinto donde se confunden lo jurídico con lo político y donde podrían presentarse sorpresas poco agradables para algunos.

 

Donde se crean, debaten, aprueban o rechazan las leyes, la ignorancia de las mismas (o el interés político) los lleva a convertir ese recinto en la casa del jabonero, donde el que no cae, resbala.

 

Rafael Buelna Clark, el entonces presidente del Congreso que firmó el documento donde se oficializa el despido de 16 directivos del Poder Legislativo podría estar en la picota. Primero, porque sólo el pleno, con una mayoría calificada tiene facultades para contratar o despedir personal, y segundo, porque ahora alega que la firma que aparece al calce de dicho documento es apócrifa.

 

Una pericial grafoscópica y caligráfica podría aclarar el asunto y, en caso de probar que sí es su firma, podría hacerse acreedor hasta de sanciones penales.

 

El despido de esos funcionarios, tiene al Congreso en una crisis administrativa ya que los cesados no tienen acceso a sus oficinas y el pleno no ha nombrado nuevos funcionarios pues requiere 22 votos que la coalición “Juntos haremos historia” no tiene, pues ya la bancada del PT en voz de su coordinador parlamentario, Rodolfo Lizárraga adelantó que no irá con Morena en este caso.

 

Un abogado que sigue de cerca el caso reveló que el proceso está viciado de origen, no sólo porque el documento que oficializa el despido tiene una inusual modalidad en la que tal despido aparece posfechado (te despido hoy, pero surte efecto hasta dentro de dos semanas), sino porque en el mismo no se citan las “causas graves” que son requisito indispensable para justificar el cese.

 

Aún más: dichas causas graves tendrían que ser, de acuerdo con la reforma constitucional aprobada en agosto pasado, acreditadas por el Tribunal de Justicia Administrativa, y en esa instancia no se ha radicado solicitud alguna sobre el cese de tales funcionarios. Y no se ha radicado porque precisamente ése documento tendría que ser aprobado por la mayoría calificada en el pleno, y eso nunca sucedió. Ni la anterior legislatura lo hizo, ni la actual puede hacerlo porque, como decíamos al principio, la coalición está batallando para cabildear dicha mayoría. Si la tuvieran, el asunto se hubiera discutido en la sesión de ayer.

 

Pero por parte de la coalición también han errado la estrategia jurídica, pues también tomaron decisiones sin tener facultades legales para ello. Basados en la resolución del juez segundo de distrito que les negó la suspensión provisional del amparo solicitado para proteger sus derechos laborales, y al mismo tiempo ordenó designar a los nuevos funcionarios.

 

Pero ambas cosas permanecen en el limbo jurídico porque deben ser validadas en el pleno.

 

Mientras tanto, al ordenar el uso de la fuerza pública para desalojar a los funcionarios cesados, la presidenta del Congreso, Rosa María Mancha Ornelas introdujo elementos suficientes para dar pie a nuevas demandas que ya enredaron más el caso y en estos días, hasta el pago de nómina a los empleados del Congreso está en riesgo.

 

Por otro lado, todas las partes llaman al diálogo y a la negociación, pero mantienen posiciones irreductibles: unos en el sentido de que todos los funcionarios (16) deben irse; otros en el sentido de que deben quedarse. En realidad, son 15 los involucrados, pues el director de Comunicación Social, Alberto Nevárez Grijalva ya había adelantado desde hace un par de semanas, que su ciclo allí había concluido y que no litigaría su permanencia.

 

Pero allí no para todo. La bancada de Morena no sólo tiene enfrente este problema, sino que también deberá enfrentar los jaloneos internos con sus coaligados en el tema de los relevos.

 

Es decir, si por fin el caso se resuelve a su favor y los cesados por la anterior legislatura finalmente dejan sus cargos, todavía falta decidir quiénes los habrán de relevar. Y en este tema tampoco hay consensos, pues desde hace más de un mes se reveló una lista de nombres de quienes vendrían a ocupar los principales cargos administrativos en el Congreso, pero esa lista ha sido modificada varias veces, pues ya comenzaron a surgir las diferencias incluso entre los propios morenistas, donde hay personajes interesados en colocar a sus cercanos en esos cargos.

 

El otro problema, no menor, es el espectáculo que están ofreciendo los anteriores y los actuales diputados y diputadas, ya que siendo el Congreso la “fábrica de leyes”, todos muestran no sólo una supina ignorancia de las mismas y aún más, una preocupante vocación por violarlas, ya sea por desconocimiento o por interés político.

 

Esta historia continuará.

 

II

 

No tenemos elementos suficientes para validar esta versión, pero anoche corrió fuerte el rumor de que sólo era cuestión de horas para que Ernesto “El Pato” de Lucas relevara a Miguel Ernesto Pompa Corella en la secretaría de Gobierno.

 

No sabemos si esta versión tiene bases sólidas o sólo se trata de una más de esos buscapiés tirados por los propios interesados en presionar sobre los cambios en el gabinete estatal.

 

Lo que sí nos llamó la atención fue una leyenda inscrita en un muro cercano al Palacio de Gobierno, que a la letra dice, si es que no lo han borrado: “Llegó el momento. Si tienes que hacer recortes, dejas a los que sirven o dejas a tus amigos. Todo depende de qué quieras: tener éxito o tener amigos. Las dos cosas no se pueden”.

 

¡Qué pinches nervios!

 

III

 

Y mientras en el Congreso se siguen enredando más que una sopa Maruchan, y en el gobierno se mandan mensajitos cifrados, la gobernadora Claudia Pavlovich no pierde de vista el mandato que le fue dado en las urnas por los sonorenses hace tres años.

 

Si antier estuvo en la marginal colonia Las Peredas entregando acciones de vivienda para dignificar la vida de familias de escasos recursos, ayer recorrió las zonas afectadas por las lluvias en el sur del estado, concretamente en El Pescado y Bahía de Lobos, poblaciones del municipio de Guaymas y San Ignacio Río Muerto, donde la naturaleza se volvió a ensañar con sus habitantes.

 

Acompañada de algunos mandos de las fuerzas armadas, la gobernadora supervisó los estragos de la tormenta y entregó apoyos a las familias más vulnerables de la región, como un par de días antes lo hizo por rumbos de las comunidades de Álamos y Navojoa.

 

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