Legislaturas locales: ¿Unas más que otras?

Nota publicada el dia: 2018-09-23 | Por Bulmaro Pacheco

En Sonora, muy recordada y valorada históricamente ha sido la XXIII Legislatura del Congreso local que funcionó de 1911 a 1913. ¿Razones? Fue la primera legislatura electa desde 1883 sin candidatos porfiristas, y la primera del siglo XX que tomaría decisiones trascendentales que marcarían un tramo muy importante de la historia de Sonora.

Dice Ignacio Almada: “Los integrantes de la XXIII legislatura conformaron la legislatura más brillante del siglo XX en cuanto a trayectorias políticas… pero también el Congreso más decisivo en el curso de la historia local durante dicho siglo, debido a que desconoció el 5 de marzo de 1913 con la ley 122 al gobierno usurpador del general Victoriano Huerta, reasumiendo la soberanía estatal en una sesión presidida por Alberto B. Piña, diputado por Altar”.

Al consumarse el golpe de Estado de Huerta y el asesinato de Madero y Pino Suárez, solo los gobiernos de Sonora, Chihuahua y Coahuila se negaron a reconocerlo como presidente de la República, dado su origen de facto. Tanto Abraham González como Venustiano Carranza e Ignacio Pesqueira, gobernadores de los estados, se negaron al reconocimiento y pasaron a la historia junto son sus congresos. Huerta presionaba a través del secretario de Gobernación Alberto García Granados y de su secretario particular, el sonorense Aurelio Canale. Sonora se negó a reconocerlo.

Y no era para menos. En esa legislatura estuvieron como diputados: Adolfo de la Huerta Marcor, Flavio Bórquez, Carlos Conant, Ignacio Pesqueira Gallegos, Aureliano Mendívil, Ignacio Bonillas, Ricardo Laborín, Alberto B. Piña  y Arturo Caturegli Fontes, entre otros ilustres.

De la  Primera (I) legislatura (1861-1863) a la XXXVI (1941-1943) con la que se inicia el conteo formal de las legislaturas estatales en Sonora, los diputados duraron solo dos años en el cargo. De la XXXVII en adelante el período de los diputados locales pasó de dos a tres años. El número de legisladores ha variado de 15 a 9 y después a 11, más adelante a 18 y 21, para quedar en 33 entre los de mayoría relativa y representación proporcional a partir de la LIV legislatura (1994-1997).

Los ayuntamientos en Sonora desde 1857 hasta 1925 duraban solo un año. De 1925 a 1943 fueron dos y de 1943 a la fecha, tres años.

En 1933 se prohibió la reelección en todos los cargos de elección popular, entre ellos los de legisladores locales y presidentes municipales. La reelección volvería mediante reformas a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y su adecuación en la mayoría de las constituciones locales a partir de 2014.

Otra legislatura clave en Sonora fue la que se encargó de redactar la Constitución Política de Sonora de septiembre de 1917. En las XXIV legislatura figuraron: Cesáreo Soriano Gómez, que firmó la nueva Constitución en su calidad de gobernador interino debido a las ausencias del titular del Poder Ejecutivo Plutarco Elías Calles; José María Lizárraga; Ventura G. Tena Murrieta; Rosendo Galaz García; entre otros.

La legislatura XXV se enfrentó al presidente Venustiano Carranza. Fue la del Plan de Agua Prieta. En esa figuraron Gilberto Valenzuela Galindo, Alejo Bay Valenzuela, Ignacio Soto Martínez, Emiliano Corella Molina, Alfonso Almada, entre otros.

La legislatura XXIX secundó al gobernador del estado Fausto Topete Almada, que desconoció al presidente Emilio Porte Gil y encabezó la llamada revolución “renovadora” o “escobarista”. La integraron, entre otros: Sostenes G. Valenzuela, José María Romo, Eduardo Obregón Esquer y Agustín Gutiérrez Mendívil. Fue suspendida en marzo de 1929 por el Senado de la República al decretar desaparecidos los tres poderes en el Estado.

La legislatura XXXIII (1935-1937), integrada entre otros por Alfredo Molina Aganza, Joaquín Coronado, Francisco Figueroa Mendoza, Emilio Manzanilla y Antonio Siqueiros, fue suspendida en diciembre de 1935 por el Senado de la República que decretó desaparecidos los poderes en Sonora por el enfrentamiento entre Lázaro Cárdenas y Plutarco Elías Calles, donde también se sacrificó al gobernador Ramón Ramos Almada, de filiación callista impulsado por Rodolfo, el hijo.

La XXXVII (1943-1946) fue la primera legislatura de tres años en la historia de Sonora con 9 miembros (con 9 duraría de 1929 a 1970). En esa legislatura participarían, entre otros: Armando Velderráin Almada, Emeterio Aguayo Porchas, Manuel Torres Escalante, Balvanero Robles Terán, Manuel R. Cubillas y Vicente Padilla Hernández (posteriormente alcalde de Cajeme) por el distrito de Guaymas.

En la XLI Legislatura (1955-1958) participó la primera mujer legisladora: María Jesús Guirado Ibarra, quien llevó como suplente a Esther B. Padilla por el distrito de Navojoa. También participaron en esa legislatura Luis Encinas Johnson y Leandro Soto Galindo, entre otros.

La XLV Legislatura (1967-1970) fue la primera en la historia que coexistió con los primeros presidentes municipales (que ganó el PAN) y un independiente: La capital Hermosillo, Santa Ana, San Pedro de la Cueva, San Miguel de Horcasitas, Opodepe, Cumpas, Cucurpe, Bacoachi, y el Concejo Municipal que presidió Leoncio Valencia en Bacadéhuachi.

La XLVII (1973-1976) fue la que le aceptó la renuncia al gobernador Carlos Armando Biébrich

La primera legislatura de la reforma política nacional, la XLIX (1979-1982), vio también a los dos primeros diputados de mayoría (que ganara el PAN): Claudio Dabdoub Sicre y José Antonio Gándara Terrazas, así como a otros cinco diputados de representación proporcional del PPS, PARM y PAN (Bernal, Rojas Saldívar, Núñez Zazueta, Avalos Marrón y Astorga Coronado). Esta legislatura subió a 20 el número de diputados; quince distritos de mayoría  y cinco de representación proporcional.

La L Legislatura (1982-1985) pasó de 20 a 24 diputados. 18 de mayoría y 6 de representación proporcional. Los ajustes de la demografía local y las reformas a las leyes electorales de la época.

La LII (1988-1991) amplió la representación proporcional a 9 diputados, quedando en total 27: 18 de MR y 9 de RP.

Ya la LIV (1994-1997) se amplió a 33 diputados: 21 distritos de mayoría y hasta 12 de representación proporcional.

En la LV (1997-2000) el PRI ya no tuvo la mayoría simple por primera vez en la historia. La alianza PAN-PRD tenía tres diputados más que el PRI.

La LIX (2009-2012) fue la primera legislatura con un Poder Ejecutivo de un partido de oposición al PRI. También hizo historia.

El turno ahora es de la LXII legislatura (2018-2021). Estará integrada por 21 diputados de la alianza Morena-PT-PES y cuenta con una mayoría indiscutible. El resto la integran cinco diputados del PRI, tres del PAN, dos del PANAL, uno del Verde Ecologista y uno más de Movimiento Ciudadano. Es la primera vez en el Sonora de la modernidad electoral que una formación política derivada de una alianza de ese tipo apabulla de esa manera a los partidos históricos. La situación política inédita implica riesgos y grandes retos: En primer lugar el riesgo del fanatismo político y la parálisis legislativa; el de la fractura en la fracción mayoritaria cuya unidad por ahora está prendida de alfileres (11de morena, 5 del PT y 5 del PES); el enfrentamiento entre los poderes por motivos ideológicos y de intereses políticos externos al Congreso; la falta de acuerdos entre las seis fracciones y las dos representaciones partidistas; la confusión de la agenda legislativa para situarla solo en cuestiones de la austeridad; y lo peor: una larga y dañina etapa de oídos sordos, falta de diálogo y consenso entre los diputados sobre las prioridades de Sonora. Así como a cada rato se cacarea que se avanzó políticamente el pasado primero de julio, también se puede retroceder en perjuicio de Sonora en los próximos meses. Ese será el principal reto de la legislatura local que apenas inicia y que todavía no termina de acomodarse.Cuidado

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