Proverbial insensatez

Nota publicada el dia: 2018-06-03 | Por Samuel Valenzuela

Sabemos de la experiencia y larga trayectoria de Alfonso Durazo en las lides políticas y de su conocimiento de la historia de Sonora y en base a tales suposiciones, podríamos concluir que está en condiciones de dar un cursillo rápido a su compañera de fórmula al Senado, Lilly Téllez, respecto a lo que Carlos Armando Biébrich representa para los sonorenses.

Calificar al exgobernador como de los pocos priistas que quedan en México con verdadero espíritu democrático, constituye una puñalada trapera en contra a las bases de apoyo que nutren a MORENA en Sonora actualmente y que fueron víctimas de un gobierno represor, instrumento de la guerra sucia contra liderazgos de la lucha social en el campo, en universidades y colonias populares.

Su parentesco con el citado corrupto no la exime de la responsabilidad política y de las consecuencias de su sinrazón de sus dichos en la plataforma tuiter, frente a los agravios perpetrados por ese sujeto en contra de amplios sectores de la sociedad sonorense, que incluye asesinatos, desapariciones forzadas, persecución y exilio durante sus poco más de dos años de gestión, incluido el que a su caída se haya llevado hasta los tapetes del baño de la Casa de Gobierno.

Alfonso Durazo

Nos gustaría conocer reacciones de las loas de la candidata al Senado por parte de MORENA, de familiares de los campesinos asesinados en San Ignacio Río Muerto, y de quienes en su momento participaron en las históricas luchas para democratizar la Universidad de Sonora, muchos de ellos, integrantes de aquella generación perdida que ahora enarbolan la bandera morenista.

Hasta por sentido táctico la señora Téllez debería tener más cuidado o al menos consultar o intentar conocer un poco mejor la historia de Sonora para no incurrir en tantos desbarres, porque obviamente ignora que su tío mentado constituye una herida aún abierta en la conciencia social de esta entidad.

Es más, ni los del PRI sacan a orear a ese personaje y mucho menos lo hacen en temporadas electorales dado su nefasto legado, fracasando algunos intentos por reivindicarlo dado el peso de los actos que perpetró y de la impunidad, que como dicen por ahí, le proporcionó la Mafia del Poder.

Es más, luego de su caída, fuga y procesos judiciales en su contra, que incluyó la incautación de bienes y superficies de terrenos urbanos adquiridos uno tras otro durante los últimos meses de su gestión, el intento más serio por resucitarlo a la vida política lo realizó Luis Donaldo Colosio, a quien siempre señalamos y reclamamos ese como su único defecto.

Samuel Ocaña

Luego le metió más oxígeno Roberto Madrazo Pintado, quien incluso lo hizo diputado federal plurinominal, pero ni así con dichas plataformas, las huestes priistas se atreverían a orearlo o placearlo en Sonora, en donde aparece esporádicamente y no todas las veces, en informes de gobierno, para inteligentemente no ofender con su presencia, con la posibilidad de que él mismo ya haya reclamado a su sobrina por exhibirlo en redes sociales.

Sobra comentarle específicamente a la señora locutora metida a política, que el esfuerzo emprendido por el entonces gobernador Samuel Ocaña para recuperar bienes producto de la corrupción de Biébrich y su familia, se estrelló en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que falló en favor del exgobernador, pero no porque fuera inocente, sino por fallas en los procedimientos.

Increíble que en estos tiempos alguien se atreva a asegurar que Biébrich es uno de los pocos priistas que quedan en México con verdadero espíritu democrático, cuando nunca en su vida ha sido democrático y su carrera política es producto de aquella antidemocracia priista, afirmación que por su desparpajo, ofende la memoria de las víctimas del gobierno de dicho sujeto, además de restregar en heridas de quienes sufrieron cárcel, torturas, muerte, y los más, tener que ir al exilio para evitar ser alcanzados por los sicarios bajo su mando y que pudimos regresar, ante la apertura y gestiones progresistas de Alejandro Carrillo y Ocaña García.

Nos gustaría saber que opinan de las loas Lillyanas los familiares de Rafael López Vizcarra, Gildardo Gil Ochoa, Miguel Gutiérrez, Rogelio Robles Ruiz,  Benjamín Robles Ruíz,  Juan de Dios Terán, y Enrique Félix, asesinados el 23 de octubre de 1975 en un predio aledaño a la comunidad de San Ignacio Río Muerto, por pistoleros y tropa al mando de su jefe de la policía judicial, Francisco Arellano Noblecía, siniestro personaje que junto a Miguel Nassar Haro y otros por el estilo, encabezaron la estrategia de exterminio contra todos los movimientos sociales y populares de esa época, en el marco de la bien llamada Guerra Sucia.

Jorge Taddei

También sería bueno saber la opinión de por ejemplo Jorge Taddei, coordinador de la campaña presidencial de MORENA en Sonora o de Armando Moreno Soto a quien le tocó, como a este reportero, vivir esos aciagos días del biebrichismo, y así muchos más que se supone fueron forjados en la lucha social y que ahora, encaramados al discurso populista de moda, son el soporte de una propuesta senatorial torpe, insensata e ignorante, por decirlo de la forma más amable posible.

Es supina la ignorancia de la señora Téllez, en este y otros temas, pero como al parecer carece de afectos o cercanos con posibilidades de ilustrarla, pues está condenada a seguir desbarrando y lo peor, con toda impunidad, porque a no ser un despunte importante deAntonio Astiazarán, luce como irremediable que sea ella la que lleve los desfiguros al Senado de la República.

Capaz que por estas aseveraciones esa señora nos incluye en la demanda que anunció en contra de los cancunes, si es que considera que lo aquí asentado es violencia política de género, aclarándole que eso de la ignorancia supina no es una obscenidad, sino que simplemente la señalamos como alguien que no sabe lo que puede y debe saber, aunque si eso lo considera un insulto, pues que haga lo que quiera.

Lo que ocurre con la candidata de MORENA es similar a lo de su neomesías, Andrés Manuel López Obrador, ya que la mejor campaña que deberían desplegar es no decir ni hacer nada por el seguro riesgo de que resultarán exhibidos de mala manera, que en el caso de la señora en cuestión, pues sus protagonismos ya son causa de chunga e hilaridad cada vez más generalizada.

Antonio Astiazarán

Lo malo del asunto es que el mal de doña Lilly al parecer contagió al neopanista de Guaymas, ya que de pronto le entró al desparramo de estulticias declarativas e incluso a los insultos a la gobernadora Claudia Pavlovich, en lugar de aprovechar el resbaladero donde anda la morenista para remontar tendencias y sea él el senador de minoría por Sonora y no llegue a dicha instancia legislativa, quien seguramente será causa de vergüenzas para los sonorenses.

A pesar de la marca del PAN tan maltratada y devaluada en Sonora y sus desatinos sabatinos en marginal plataforma cibernética, puede hacerlo “El Toñito”, cuando además gravita la contracampaña que se hace a sí misma la engreída, soberbia, prepotente y arrogante exlectora de noticias, quien por cierto, ha emprendido feroz embestida en contra de quienes a lo largo de ya casi 20 años son reconocidos como integrantes de un foro de análisis político de alto nivel, con alcances estatales y nacionales, y en general, asumiendo una actitud despectiva y de menosprecio contra el gremio de la comunicación de Sonora.

Su ofensiva actitud contrasta con la apertura, aguante a la crítica, a la observación editorial e incluso a la descalificación de Sylvana Beltrones y Manuel Ignacio Acosta, también objetivos de cotidianos obuses mediáticos de grueso calibre y que no por ello se asumen como sensores, facultados para decidir lo que por derecho corresponde decidir a los comunicadores.

Manuel Ignacio Acosta y Sylvana Beltrones

Por esas y otras razones, resulta lógica la tendencia que mantiene a la cabeza a la fórmula Sylvana-Maloro, quienes han tomado con seriedad y responsabilidad el reto de pedir el voto de los sonorenses mediante la interacción directa con la gente, la propuesta, el compromiso y oídos abiertos a la escucha de la problemática, no como la doña esa, atenida solamente al surfeo sobre la ola AMLO y despotricando del gremio que cuando estuvo ahí, le sacó el mejor provecho.

Por lo pronto, su alegórico tuitazo sobre Biébrich, confirma una vez más su desconocimiento de asuntos esenciales que conforman la superestructura de la sociedad sonorense, además de identificarse como porta estandarte de un nefasto referente para muchos de sus ahora compañeros de partido, a quienes por lo menos debería de ofrecer disculpas por hacer pública su insensatez política y si su soberbia se lo permite, extender dicha disculpa de forma especial a los familiares de los campesinos asesinados y a tantos sonorenses agraviados por el biebrichismo.

Enrique Claussen

En cuanto al neopanista y expriista reciente, que también quiere ser senador, pues ya tuvo las réplicas correspondientes a su inédita condición de lengua suelta, por parte de su paisano guaymense y titular de Salud, Enrique Claussen, quien previa aclaración de hacerlo en horas inhábiles, puso de vuelta y media a tuitazos a su excompañero de partido.

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