Lo pragmático no quita lo mitómano

Nota publicada el dia: 2018-01-25 | Por Arturo Soto Munguía

Veo, no sin el obligado interés periodístico, cómo Andrés Manuel López Obrador ha encontrado en los últimos meses lo que parece ser una fórmula no ensayada antes, o al menos no con tanta frecuencia, para ganar adeptos a partir de la proyección de una imagen de moderación distinta a la de 2006 y 2012, mientras va por la vida coronado por un halo misterioso y celestial, otorgando perdones e indulgencias.

 

Me he negado, desde siempre, a endilgarle a Andrés Manuel el zahiriente epíteto de “mesiánico” con el que lo definen muchísimos colegas. He reconocido que el tabasqueño representa una opción distinta a las que han gobernado el país hasta hoy: PRI y PAN. O representaba, porque en su cruzada de perdones y amnistías, el Peje va en camino de hacer de Morena una sucursal de la mafia del poder que termine por no diferenciarse mucho de quienes tanto criticó.

 

Su más reciente declaración al diario Tabasco Hoy, en el sentido de que está dispuesto a perdonar a Carlos Salinas de Gortari y a Enrique Peña Nieto y al resto de lo que él mismo ha dado en llamar “La mafia del poder” tiene un ligero tufillo de humor negro.

 

Y sería más humorístico si no fuera tan dramático como confirmar que el tabasqueño ya francamente se fijó la idea de que Dios le habló al oído y le dijo que su misión en este mundo de perversos pecadores era recorrer valles y sierras rociándolos con las aguas del Macuspana y convirtiéndolos al bien y la paz; a la honradez y la buena fe; a ese proyecto de nación distinto y mejor al que construyeron cuando eran parte de la mafia del poder.

 

Salinas y Peña tienen, a no dudarlo, más de un pecadillo de omisión o de comisión, pero ya pueden respirar tranquilos porque en su infinita bondad y misericordia, el Peje los va a perdonar cual narcos amnistiados.

 

He leído al menos un par de artículos en los que sus autores sostienen que El Peje ha madurado, que no es el mismo de 2006, cuando se negó incluso a tomarse un café con Elba Esther Gordillo y otros liderazgos políticos, sindicales y empresariales de filiación distinta al PRD en el que militaba por aquellos años, antes de renunciar a sus filas y terminar acusando a los perredistas de ser, también, parte de la mafia del poder, como lo hizo durante la elección del año pasado en el Estado de México, y con más énfasis ahora que el Sol Azteca se alió al PAN.

 

Sostienen esos autores, que Andrés Manuel hoy es un hombre más moderado, más pragmático en su concepción de las alianzas que requiere para alcanzar el objetivo que se ha trazado desde hace más de una década: la presidencia de la República.

 

Creo (y entiendo que lo que yo crea trae con un chingo de pendiente al tabasqueño), que todo esto se trata de una gran mentira.

 

Y lo creo a la luz de lo que hace algunos meses me dijo el dirigente estatal de Morena, Alfonso Durazo, cuando le pregunté por algunos personajes de dudosa ralea que estaban siendo incorporados a su movimiento. Los filtros, me dijo el de Bavispe, no se establecen en las campañas, sino una vez en el ejercicio de gobierno. Allí, subrayó, no tendrán cabida.

 

Como han venido evolucionando las cosas desde esa cita a la fecha, me queda claro que muchos de los que hoy se suman, debilitando a los partidos que abandonan y contribuyendo a la eventual victoria de Andrés Manuel, serán relegados una vez que se cruce la banda presidencial. Si no todos, una buena parte de ellos.

 

La incorporación casi indiscriminada de personajes que hasta hace poco eran sus principales detractores y súbitamente fueron convencidos de que el peligro para México era en realidad un estuche de monerías al que no habían tenido el gustazo de conocer, hace albergar demasiadas dudas.

 

No me queda duda que en Morena hay gente valiosísima que ha luchado por años, con valentía y convicción por ese proyecto que poco a poco se va diluyendo en una extraña mescolanza, en una suerte de torre de Babel donde “conviven” cochinos, cerdos, puercos y marranos convertidos en príncipes y princesas de la democracia con sólo un pase de la varita mágica tabasqueña.

 

La incorporación de la maestra Elba Esther Gordillo, por ejemplo, que aunque no se ha firmado oficialmente, es un secreto a voces, plantea algunas interrogantes que tienen que ver precisamente con la veracidad de lo dicho por el Peje en el sentido de que no lo mueve la venganza.

 

Pero si en su divisa de echar atrás la reforma educativa puede sumar a esa parte del magisterio que aún le es leal a la maestra, quien trae clavada la daga de casi cinco años de prisión durante el sexenio de Peña Nieto, lo va a hacer sin recato alguno, alimentando esa sed de venganza.

 

En el plano nacional estamos asistiendo a una reactivación de la disidencia magisterial contra la reforma, auspiciada desde Morena. En Sonora este movimiento ha sido marginal, testimonial.  El grueso del magisterio ha validado dicha reforma y mayoritariamente ha sacado adelante el proceso de evaluación docente.

 

Ya hay una movilización convocada para los primeros días de febrero en la que posiblemente sean tomadas las instalaciones de la SEC. En ella, lo más seguro es que no veamos a Alfonso Durazo con una pancarta y gritando consignas, pero es evidente que desde Morena se está atizando esta protesta.

 

Lo que sí veremos, y aquí es donde más de uno mirará con extrañeza, cómo se toman de la mano algunos que hasta hace muy poco eran enemigos irreconciliables. Eran.

 

No les extrañe si de pronto en esa manifestación aparecen tomados de la mano el profe Manuel Madero, indiscutible amigo personal de Elba Esther y quien últimamente ha venido asustando con el petate del Peje, y José Guadalupe Valenzuela, así como otros profesores de la CNTE que ayer no se podían ver ni en pintura.

 

Ahora los une no sólo la mafia del poder, sino la magia del querer poder. Aunque una vez que llegue, si llega, no se sabe qué va a pasar.

 

II

 

Demasiado ruido se hizo en la semana con la definición de las candidaturas del PRI a los más de 110 cargos de elección que estarán en juego el próximo uno de junio, y casi al finalizar la semana, hubo muy pocas nueces.

 

Al parecer, el humo blanco aparecerá hasta el próximo viernes, cuando el precandidato presidencial José Antonio Meade visite por segunda ocasión el estado, para sostener encuentros con militantes y presidir un foro con productores agropecuarios.

 

Todo cuanto se ha dicho hasta hoy, a propósito de las multicitadas listas, cae en el terreno de las especulaciones, así que mejor nos esperamos a que haya una confirmación oficial. Lo cierto es que todos los presuntos siguen comiéndose las uñas de los puros nervios y con su documentación lista para presentar su solicitud de licencia en caso de ocupar actualmente algún cargo público.

 

Porque ese mismo viernes se vence el plazo para tal solicitud, ya que el sábado es el pre registro. Ya veremos.

 

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