Sonora: ¿se extraviaron las izquierdas?

Nota publicada el dia: 2017-11-20 | Por Bulmaro Pacheco

Bulmaro Pacheco

 

José Guadalupe Curiel, dos veces diputado local y en una ocasión presidente municipal de Navojoa (por el PRD), acaba de lograr el registro y la participación política de un nuevo partido estatal: Movimiento Alternativo Sonorense (MAS), con la pretensión de buscar espacios en el proceso electoral del año próximo.

 

Un partido político local —cuyos requisitos de creación están en la nueva ley de partidos políticos—, organizado a raíz de la escisión que sufriera el PRD en la elección del 2015, donde Curiel y un grupo de sus seguidores decidieron apoyar al candidato del PAN al gobierno estatal (Javier Gándara Magaña) en detrimento de Carlos Navarro López, el candidato oficial del PRD para la elección de gobernador.

 

Curiel –en alianza con Gándara– a cambio logró recomendar a varios candidatos a regidores –de extracción perredista con camiseta de panistas– en ayuntamientos importantes de Sonora (Hermosillo, Guaymas, Cajeme, Navojoa y Huatabampo), y después de la elección decidió emprender el camino de la organización de un nuevo partido político estatal, para lo cual se dio a la tarea –con el apoyo del panismo saliente– de organizar asambleas y reclutar firmas para reunir el 0.26 % del padrón electoral (5,810 afiliados) que señala la ley, a quien pretenda impulsar la creación de un partido político nacional o estatal.

 

Por lo visto, un porcentaje de firmas mucho menor al exigido para el registro de candidatos independientes, que en Sonora  exige el 2 % para senadores y diputados federales y el 3 % para diputados locales y ayuntamientos.

 

El Instituto Estatal Electoral en una primera instancia le dio palo al nuevo partido, pero el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación –sala Guadalajara– lo avaló y le ordenó al Instituto Electoral de Sonora el registro así como el otorgamiento de las prerrogativas de acuerdo a la ley.

 

Por lo tanto, para la próxima elección tendremos un partido más en la entidad, con lo que el proceso electoral del año próximo en Sonora quedará sujeto a las participación de nueve organizaciones políticas: PAN, PRI, PRD, Verde, Nueva Alianza, PT, Movimiento Ciudadano, Encuentro Social y MAS.

 

Curiel afirma que tiene presencia en 53 municipios. Quién sabe.

 

De entrada, dicha organización partidista recibirá recursos económicos del IEEyPS en lo que resta del 2017, y para el proceso electoral del 2018 deberá acreditar haber alcanzado un mínimo del 3% de la votación estatal que se emita el próximo año para conservar su registro, una cifra intermedia entre los 30 y los 40 mil votos. ¿Podrán hacerlo?

 

Curiel ha dicho que será un partido de izquierda. Uno más en lo local sumado al PRD, Morena y el PT, que hasta ahora han hablado a nombre de las izquierdas en sus diversas modalidades. La realidad dista mucho de sus ideas.

 

El Partido del Trabajo hasta hora tiene vida artificial después de haber perdido el registro en la elección del 2015, cuando no alcanzó el 3 % de la votación nacional exigida por la Ley. En Sonora el PT nunca ha rebasado los 15 mil votos.

 

El Partido de la Revolución Democrática está más dividido que nunca. En Sonora, la mayoría de sus cuadros importantes están ya en Morena haciendo campaña para López Obrador y una parte importante del partido del Sol Azteca ya busca espacios en el nuevo partido político de Curiel.

 

Movimiento Ciudadano está liderado en la entidad por una ex militante del PAN y la mayoría de sus éxitos electorales han sido logrados con ex militantes de ese partido en diversos procesos.

 

Movimiento Ciudadano se ha nutrido de ex panistas y ex priistas y no ha formado cuadros en la entidad. Ha aprovechado muy bien la crisis en la que entró el PAN en 2015 para fortalecerse.

 

Si los partidos llamados de izquierda están en crisis y no levantan buenos niveles de votación: ¿Dónde quedaron las izquierdas en Sonora?

 

El partido Morena –ante la crisis del PAN– ha pasado a ser la segunda fuerza política en Sonora en la mayoría de las encuestas y en el rubro de "intención de voto por partido", pero tampoco registra perfiles de una izquierda moderna y propositiva. El partido del Movimiento de Regeneración Nacional en Sonora se ha limitado a recoger y reclutar a personajes que vienen de otros partidos, o aquellos que en municipios y regiones—por negocio— determinan reciclar políticamente sus lealtades cada tanto tiempo para ofrecerlas al mejor postor, casi siempre a muy altos precios. Cuidado con esa estrategia.

 

Tampoco Morena ha enarbolado banderas que lo identifiquen con posturas de izquierda. Sus cuadros en Sonora se han limitado a repetir la oferta lopezobradorista en materia de problemas y prioridades de México, sin originalidad alguna.

 

La izquierda universitaria está desintegrada y silenciada. En los sindicatos obreros no existe una izquierda que enarbole demandas atractivas para los trabajadores, y en las comunidades rurales del sector social la izquierda terminó por desaparecer ante el resurgimiento de liderazgos cuestionados.

 

La izquierda rural fue sustituida principalmente por negociantes de la política, que a través de los años terminaron por repartirse los programas sociales del gobierno para beneficio propio o de muy pocos, gracias a su capacidad de ejercer presión y de cabildear tanto en Sonora como en Ciudad de México.

 

En parte y por eso el voto de las izquierdas en Sonora solo alcanzó el 14 % de la votación para diputados en 2003 y el 25.7 % para presidente en el 2006. Tiene antecedentes.

En 1988 Cuauhtémoc Cárdenas solo tuvo 40,937 mil votos en Sonora (9.98 %). Para el 2000, el mismo Cárdenas lo subió apenas al 13.20 % en su tercera campaña presidencial.

En 2006, López Obrador –en alianza del PRD-PT-Convergencia–elevó la votación al 25.7 % para pasar en el 2012 al 24.61 %.

 

La participación en lo electoral de las izquierdas en Sonora es añeja, pero se fortaleció históricamente con la candidatura del legendario líder agrario Jacinto López (del Partido Popular) al gobierno estatal en 1949 y 1955.

 

El Partido Popular generó cuadros, enarboló demandas, cabildeó la solución de problemas y tuvo logros importantes en los repartos agrarios y en la fundación de organizaciones políticas (CTM y SNTE) y una diversidad de sindicatos.

 

Ahora y ante la crisis de las ideas por la que atraviesan las acciones políticas de las izquierdas, se les extraña y se les echa de menos. Sorprende que concentren sus señalamientos sobre corrupción e impunidad en lo tocante al gobierno federal, pero que nada digan acerca del sexenio panista que dejó saldos importantes en Sonora en materia de moral pública y transparencia.

 

Del PAN se entiende y solo así se explica la grave crisis moral por la que atraviesa, pero ¿de las izquierdas?

 

No están en la lucha contra la pobreza ni en el debate de las ideas para combatirla en el Estado. Tampoco están en el debate sobre la calidad de la educación y los rezagos, y mucho menos de lado de la población que padece contaminación por los efectos de la poderosa industria minera.

 

No han dicho nada acerca de las acechanzas del crimen organizado sobre el orden político en los municipios y tampoco han hecho una evaluación seria y objetiva de la sensible caída de la votación por ellos en Sonora.

 

No están tampoco en la lucha de las comunidades indígenas y sus rezagos. Han dejado de lado a las colonias populares, y sus liderazgos han tomado otros derroteros.

 

En la historia política de Sonora han pasado varios partidos que han enarbolado banderas de las izquierdas: PC, PP, FDN, PSUM, PMS, PST, PRT, PFCRN, y ahora PRD, Morena el Partido del Trabajo y Movimiento Ciudadano.

 

También personajes que le han dado lustre, como los legendarios Jacinto López—primer dirigente de la CTM en Sonora—, y Ramón Danzós Palomino fundador de la CCI y la CIOAC –que incluso fuera candidato a la Presidencia de la República por el Frente Electoral del Pueblo en 1964.

 

Con todo y sus contradicciones no se puede dejar de lado a los candidatos del PRD al gobierno estatal: Jesús Zambrano (en dos ocasiones); Petra Santos Ortiz y Carlos Navarro López. El candidato de Morena al gobierno estatal en 2015, Javier Lamarque Cano, y el también candidato a varios cargos: Ascensión López Durán. O a Candelario Núñez Zazueta, que impuso récord al ocupar tres veces la diputación local por el Partido Popular Socialista por la vía de la representación proporcional. También a su compañero Esteban Rojas Saldívar. O los dirigentes Enrique Carrera Vega y Guillermo Andrade García los primeros diputados en Sonora de PSUM y PST.

 

¿Qué les pasó a las izquierdas que no han logrado levantarse en estos años en Sonora, a diferencia de otras entidades del centro y sur del país? ¿Se extraviaron políticamente?

¿No han registrado que México requiere de una izquierda moderna, unida, sólida, crítica y propositiva?

 

Y ante la alianza con el PAN  en el Frente Ciudadano por México: ¿que busca realmente la izquierda en la próxima contienda? ¿Luchar contra la desigualdad o ser comparsa del PAN? ¿Tratar de ganar elecciones solo con alianzas pactadas aunque sean contradictorias a sus propuestas y principios? ¿Nada más ganar por ganar aunque luego los hagan a un lado?

 

Todo un dilema difícil de resolver y mucho más de explicárselo a sus seguidores y potenciales votantes. No falta mucho para saberlo y para tener la respuesta a algo que les es vital; Su propia sobrevivencia en el movido clima político de Sonora.

 

bulmarop@gmail.com

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